Dicen todas las biografias que Malmsteen empezó a obsesionarse con la guitarra cuando vio un documental sobre Jimmi Hendrix, creo que si Hendrix viviese se habría llevado mas de una demanda de la asociacion de victimas de yngwie malmsteen, en estado catatónico tras oir alguno de sus últimos discos.
Bromas aparte, Yngwie ha sacado un nuevo disco, “Perpetual Flame”. Después de escuchar los anteriores (Hay un disco recopilatorio instrumental que resulta un desafío para una mente sana) y acabar saturado de tantas notas por segundo no tenía el mismo interés en escucharlo. La cosa es que leído que a los teclados está Derek Sherinian (ex- Dream Theater) y me he animado a bajarlo con la esperanza de escuchar algun duelo de teclado-guitarra que había en los primeros discos de rising force.
Sin haberlo escuchado a fondo me temo que el ego de Malmsteen sigue en lo mas alto y el teclista queda relegado a unas bonitas ambientaciones neoclasicas.
Yngwie es uno de los mas grandes virtuosos de hoy en día, pero su obsesión por el clasicismo le ha convertido en un esperpento de el mismo con el paso de los años, sus solos son grotescas muestras de su enfermizo virtuosismo.
De todas formas admito que me gusta oir alguna de sus barbaridades cuando voy en el coche, o de fondo mientras hago otras cosas, es un chute de musica energética.
Ah, y solo unos japoneses podrían estar a su nivel de excentricidad para grabar un disco con el, impresionante (atención al gesto del segundo 19 y a su actitud de “demasiado poco para mi”).
La automasturbación musical nunca me ha gustado.